lunes, 22 de junio de 2009

REVERVERACIÓN DE LA FRAGILIDAD DEL CHACO

La fragilidad del ecosistema chaqueño, que esta siendo profundamente modificado por la deforestación indiscriminada de miles y miles de hectáreas y la ocupación poblacional e industrial, se ha manifestado ahora, como respuesta a esa situación, con una sequía extrema que peligra no solo la vida de los animales sino la supervivencia de los seres humanos.

También es cierto que cada vez que la sequía cíclica ataca al chaco la prensa se ocupa del problema, el gobierno declara emergencia nacional, las autoridades y las instituciones se movilizan para ayudar a los damnificados pero llega la época de la lluvia y todo el mundo se olvida del problema hasta la próxima sequía.

Lo que se necesita realmente es un plan maestro de desarrollo sustentable en el Chaco que tenga en cuenta la fragilidad ambiental, la finitud del agua, la diversidad del sistema ecológico y de las situaciones económicas sociales de las poblaciones. En el Chaco conviven los de mayores ingresos pércapita junto a pobladores de extrema pobreza. Dentro de los mismos habitantes primigenios existen diferencias abismales. Están los cercanos a los centros urbanos, perdiendo su propia mismidad y están los selvícolas, que hoy sus tierras son todas ocupadas por tenencia privada, amenazándoles a su exterminio.

Esta diversidad del Chaco obliga no a una solución única de los problemas sino a una diversidad de soluciones y que las mismas respondan a la realidad ambiental y económica social. Un Plan maestro, además de ser una guía para acción, debe definir una hoja de ruta. La solución misma es un proceso de varias soluciones, bien equilibradas y ajustadas a la fragilidad ambiental, ya que toda intervención hace resonancia negativa para la sustentabilidad.
El Plan maestro debe basarse sobre un estudio muy serio, se debe definir hasta dónde es sustentable el desarrollo de industrias que demandan mucha agua. Y esto no es una crítica al desarrollo sino un llamado de atención. Tampoco el río Paraguay puede ir transfiriendo agua sin ningún límite sin que este afecte al propio cauce hídrico. Estamos ante una situación crítica que el gobierno debe responder pero es obligatorio pensar en una solución global de lo contrario la degradación del chaco será irreversible.
(emisión del 24 de abril de 2009)

TIEMPO Y ESPACIO EN LA POLÍTICA

En política el tiempo y el espacio tienen una importancia capital para la gobernanza de cualquier gobierno, ya que gobernanza supone el interrelacionamiento consensuado de y entre todos los actores políticos y sociales para sostener un sistema gubernamental.

Justamente hacemos esta referencia al tiempo y al especio en la política en relación al anuncio del Presidente Fernando Lugo, que el 20 de abril, al cumplirse un año de su victoria electoral, va a reestructurar su gabinete cambiando a algunos de sus ministros. Este anuncio a destiempo produjo un temblor en la esfera gubernamental. Todos los ministros y los ministerios sintieron la desazón de un futuro incierto. En casi todas las oficinas ministeriales el cuchicheo, el dimes y diretes, de los posibles cambios pusieron a los funcionarios ante una incertidumbre sin nombre.

La política es un arte y su ejercicio obliga a tener oficio para practicarla. El presidente debe manejar los tiempos políticos, conocer el sentido de la oportunidad, cuando, como y en que escenario anunciar las cosas. De lo contrario puede cometer errores que solo le dificultaría su propia estabilidad política. El costo de cada error político puede desbaratar planes, proyectos y acciones que aún cuando sean excelentes si no son asumidos con la liturgia del poder tendrá resultados desastrosos.
Fernando Lugo no podía hacer este tipo de anuncio sabiendo lo difícil que fue el entretejido para armar su gabinete. Las diferentes fuerzas políticas que integran hoy el gobierno penden su unión de hilos muy finos. La alianza en sí en una organización endeble, que funcionó, no sin dificultades, en la etapa electoral y que eclosionó en el gobierno con miles demandas de cargos, de cuya distribución nadie salió contento. Por todo ello este anuncio tempranero de cambios no ha colaborado a la gobernabilidad entre sus propios partidarios. Hubiera sido mejor anunciar los cambios en el momento debido, que es el día lunes 20 y no en la víspera. Esperemos que el presidente vaya comprendiendo, por el bien del país que necesita estabilidad, que el poder político-civil también tiene sus liturgias y que ejercerlas en la debida forma es parte esencial de la gobernanza.
(emisión del 17 de abril de 2009)

lunes, 27 de abril de 2009

El caudillismo social

Las dos últimas semanas la capital ha sido invadida literalmente por hordas muy violentas de movimientos sociales, unos los “sin techo” que reclamaban del gobierno la continuación del programa de subsidio a los mismos a través del método de transferencias de dinero constante y sonante a sus líderes para que éstos pudieran adquirir viviendas a los ocupantes de terrenos ajenos. O el grupo de cultivadores de sésamo, liderado por Elvio Benítez, una persona que ha recibido, año tras año, en el pasado, multimillonarias transferencias del estado sin que la situación de los supuestos beneficiaros hayan mejorado su situación pobreza, está demandando esta vez un subsidio de 8 millones de dólares para su grupo, no a cada uno de los danificados sino a sus líder en representación suya.

La emergencia de estos cabecillas que aglutinan a su alrededor a gente desamparada tiene mucho de parecido, aunque de ninguna manera son iguales, a los caudillos del viejo tiempo. El caudillo tradicional otorgaba protección a sus seguidores, concedía trabajo en sus estancias, intervenía en la justicia para liberarle de las prisiones y le conseguía trabajo y hacía gestiones en los hospitales públicos para que sean atendidas su gente, organizaba milicias para las guerras intestinas y aseguraba a sus seguidores una repartición del producto de la rapiña de las casas y comercios de sus enemigos. En contraparte, el individuo y su familia seguían absolutamente bajo la voluntad del caudillo, cumplía al pie de la letra sus órdenes. El caudillo asumía la voz y la representación de sus partidarios.

Con la democracia emergió una sociedad civil mucho más crítica y civilizada agotándose ese sistema político, pero extrañamente emerge en sectores sociales con menor conciencia ciudadana un caudillismo de nuevo tipo. La diferencia es que los actuales no tienen recursos propios para distribuir ni atienden las necesidades de sus gentes, al contrario los explotan en forma individual cobrando cánones, en el caso de los sin techos para ser parte de las ocupaciones y las utilizan para presionar a los gobiernos de turnos para conseguir multimillonarias sumas de dinero sin ninguna rendición de cuentas. Es una forma de bandidismo disfrazado que explota a sus seguidores y al estado. Desde el año 2000, las administraciones de los presidentes Luis González Machi y Nicanor Duarte Frutos utilizaron este mecanismo para acallar las demandas sociales de varios sectores de la sociedad, corrompían a los líderes con transferencias estatales de recursos sin ningún control. El Estado no se puede seguir alimentando el liderazgo mesiánico-comercial de estos líderes. El gobierno de Fernando Lugo tiene que beneficiar directamente a la gente, sin ninguna intermediación. Al gobierno actual le llegó la hora de demostrar, con actos precisos, el cambio que propugna.
Día de emisión 3 de abril de 2009