Estamos encerrados en un atolladero político de no entendimientos, de conflictos, muchos de los cuales son más que fabricados que reales, que nos imposibilita llegar a un acuerdo y ponernos a construir el ansiado desarrollo del país. Ya no solo los partidos de la oposición están enfrentados con el Ejecutivo sino que hasta los propios oficialistas están distanciados y enfrentados entre sí. Es imprescindible edificar una nueva arquitectura del poder que sea transgresora en la forma de ideación e implementación pero absolutamente protectora en lo que se refiera a la esencia democrática que nos indica la Constitución Nacional.
Sin embargo, es inaudito que todos los partidos políticos y los sectores sociales reclaman cambio pero al mismo tiempo son incapaces de construir instrumentos con los que pudieran construir ese cambio. Campea un internismo brutal que apoca toda posibilidad de integración y articulación. No somos capaces de construir un modelo en que nuestros intereses particulares no sean excluyentes, que permita que otros intereses particulares también tengan cabida en un proyecto de estado nacional, en que podamos ganar todos y no solamente algunos.
Como si el viejo tribalismo de nuestros antepasados guaraníes aflorara en la cotidianidad de nuestros días y nos pusiéramos a guerrear todo el tiempo con nosotros mismos, con nuestros iguales. La experiencia de estos 20 años de democracia nos está señalando la necesidad de corregir esta anomalía política de permanente enfrentamiento por otro sistema de integración, de concertaciones políticas, económicas, sociales y culturales en pos de un futuro mejor. La democracia paraguaya tiene demasiada deuda social. La cosa está cada vez peor. Y en esas condiciones no pudiéramos acumular fuerza social amplia para fortalecer la democracia y acrecentarla.
Si no logramos una concertación democrática que garantice el desarrollo, que al hambre se oponga la saciedad, que la inseguridad reinante sea reemplazada por la seguridad de nuestros compatriotas, existe el peligro que la gente busque trocar la libertad por seguridad y que una dictablanda nos recorte nuestras conquistas democráticas, por vías electorales. Llegó la hora de dejar de lado nuestros atavismos y pensar como moderno para construir una alianza capaz de pergeñar un futuro que garantice nuestra democracia y las libertades conquistadas en estos largos 20 años. Emitido del 24 de julio de 2009.
lunes, 27 de julio de 2009
martes, 21 de julio de 2009
EL PARTDO LIBERAL EN SU LABERINTO
El partido Liberal conmemora 122 años de existencia en medio de un laberinto, dividido en varios sectores sin que ninguna de ellos tenga la hegemonía ideológica y política como para encarnar la entidad partidaria como conjunto. En medio de ese caos, pretender ser gobierno y no ser parte de la Alianza política que sostiene a ese gobierno del que son parte, al ocupar la vicepresidencia y la titularidad de varios ministerios.
Nunca, como ahora, el partido liberal estuvo tan ausente de una cosmogonía ideológica que lo agrupara como identidad ni una práctica política propia, que los diferencie esencialmente de los otros partidos.
El partido liberal cuenta con una larga experiencia en el gobierno como en la llanura. Nacido, en 1877, como un partido de oposición, con una bandera y una práctica política bien definida, llegaron al poder en 1904 y se mantuvieron en él hasta 1936. Durante la dictadura militar de Higinio Morínigo fueron declarados fuera de la Ley. Y el partido liberal se transformó en un partido clandestino, heroico, luchador por la libertad y los derechos del pueblo. Un tendal de mártires, tenaces luchadores contra toda opresión, durante todo el período de dictadura militar hasta 1989, en que fue derrotada la más sangrienta y longeva dictadura de la historia paraguaya, la del gral. Stroessner. El partido liberal en el gobierno y en la llanura siempre tuvo una identidad propia. Estando en el gobierno se recuerda a las grandes personalidades que dirigían el estado y el partido. Sus dirigentes eran de primer nivel intelectual y en la llanura se convirtieron en el más numeroso partido de la resistencia.
En la democracia perdió su ruta. Se le esfumó su identidad. En la mañana del 3 de febrero tenía 70 mil afiliados. En los años posteriores creció en más del 1000 por ciento. Los nuevos que ingresaron pertenecían más a la cultura política construida por los colorados que de los que le combatieron. El partido perdió su rumbo, su mismidad y hoy está extraviado entre el ser y no ser de Hamlet. El Paraguay necesita de partidos definidos sobre ejes bien claros y precisos y con estrategia propia y previsible para la construcción de un nuevo tiempo o no podrá responder a la historia. (Emitido del 10 de julio de 2009)
Nunca, como ahora, el partido liberal estuvo tan ausente de una cosmogonía ideológica que lo agrupara como identidad ni una práctica política propia, que los diferencie esencialmente de los otros partidos.
El partido liberal cuenta con una larga experiencia en el gobierno como en la llanura. Nacido, en 1877, como un partido de oposición, con una bandera y una práctica política bien definida, llegaron al poder en 1904 y se mantuvieron en él hasta 1936. Durante la dictadura militar de Higinio Morínigo fueron declarados fuera de la Ley. Y el partido liberal se transformó en un partido clandestino, heroico, luchador por la libertad y los derechos del pueblo. Un tendal de mártires, tenaces luchadores contra toda opresión, durante todo el período de dictadura militar hasta 1989, en que fue derrotada la más sangrienta y longeva dictadura de la historia paraguaya, la del gral. Stroessner. El partido liberal en el gobierno y en la llanura siempre tuvo una identidad propia. Estando en el gobierno se recuerda a las grandes personalidades que dirigían el estado y el partido. Sus dirigentes eran de primer nivel intelectual y en la llanura se convirtieron en el más numeroso partido de la resistencia.
En la democracia perdió su ruta. Se le esfumó su identidad. En la mañana del 3 de febrero tenía 70 mil afiliados. En los años posteriores creció en más del 1000 por ciento. Los nuevos que ingresaron pertenecían más a la cultura política construida por los colorados que de los que le combatieron. El partido perdió su rumbo, su mismidad y hoy está extraviado entre el ser y no ser de Hamlet. El Paraguay necesita de partidos definidos sobre ejes bien claros y precisos y con estrategia propia y previsible para la construcción de un nuevo tiempo o no podrá responder a la historia. (Emitido del 10 de julio de 2009)
lunes, 20 de julio de 2009
ATENTADO CONTRA LA DECENCIA
Una vieja sentencia latina dice que la mujer del César no solo debe ser sino que debe parecer. Es decir se exige a las personas que ocupan cargos públicos sean, antes que nada, decentes.
No hace falta ser moralista como para entender que las fotos hechas públicas por medios impresos y por Internet del flamante embajador paraguayo en Chile, nada tiene que ver con la decencia sino todo lo contrario. Armando Espínola parece ser que olvidó que uno de los valores que habla más de una persona es la decencia, para vivirla se necesita educación, compostura, buena presencia, respeto por si mismo y por los demás, una muy notable delicadeza en lo que hace a la sexualidad humana y todo lo que de ella se deriva.
Pero este olvido del señor Espínola no solo lo ha desnudado a él corporalmente, como lo hacen las fotos publicadas sino que vuelve traslucido todo su ser, su propia mismidad. Es muy difícil desmentir esas fotos, que hablan de por sí solas, sean cual fueren las circunstancias en que fueron tomadas. La decencia no solo uno usa como un guante en los lugares públicos sino que la misma es parte inherente al ser mismo de las personas.
Lo peor del caso, es que no solo se embadurna de escándalo a sí mismo, a su familia sino a la propia institucionalidad de la República. El Paraguay nuevamente es noticia por un escándalo escabroso de un alto funcionario público, esta vez, nada más ni nada menos que un representante diplomático del estado paraguayo.
Al gobierno de Fernando Lugo, como si no se le faltaran problemas, se amanece en la puerta con este escándalo no buscado por nadie. Es indudable que el cargo de embajador, que ostenta el señor Espínola, es parte del cuoteo político del partido liberal, del cual el es un conspicuo mimbro. Esto hace que el problema se convierta en otro problema político que va a distraer la atención de los gobernantes y de los partidos políticos que en vez de ocupar su tiempo en el país se tiene que ocupar de deslices particulares que se convierten, por fuerza, en públicos. En aras del bien de la República se impone que el flamante embajador paraguayo en Chile, renuncie. (Emitido el 17 de julio de 2009)
No hace falta ser moralista como para entender que las fotos hechas públicas por medios impresos y por Internet del flamante embajador paraguayo en Chile, nada tiene que ver con la decencia sino todo lo contrario. Armando Espínola parece ser que olvidó que uno de los valores que habla más de una persona es la decencia, para vivirla se necesita educación, compostura, buena presencia, respeto por si mismo y por los demás, una muy notable delicadeza en lo que hace a la sexualidad humana y todo lo que de ella se deriva.
Pero este olvido del señor Espínola no solo lo ha desnudado a él corporalmente, como lo hacen las fotos publicadas sino que vuelve traslucido todo su ser, su propia mismidad. Es muy difícil desmentir esas fotos, que hablan de por sí solas, sean cual fueren las circunstancias en que fueron tomadas. La decencia no solo uno usa como un guante en los lugares públicos sino que la misma es parte inherente al ser mismo de las personas.
Lo peor del caso, es que no solo se embadurna de escándalo a sí mismo, a su familia sino a la propia institucionalidad de la República. El Paraguay nuevamente es noticia por un escándalo escabroso de un alto funcionario público, esta vez, nada más ni nada menos que un representante diplomático del estado paraguayo.
Al gobierno de Fernando Lugo, como si no se le faltaran problemas, se amanece en la puerta con este escándalo no buscado por nadie. Es indudable que el cargo de embajador, que ostenta el señor Espínola, es parte del cuoteo político del partido liberal, del cual el es un conspicuo mimbro. Esto hace que el problema se convierta en otro problema político que va a distraer la atención de los gobernantes y de los partidos políticos que en vez de ocupar su tiempo en el país se tiene que ocupar de deslices particulares que se convierten, por fuerza, en públicos. En aras del bien de la República se impone que el flamante embajador paraguayo en Chile, renuncie. (Emitido el 17 de julio de 2009)
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